Melita Abraham, remera y practicante de Grupo Simma: «En el mundo del deporte y el laboral hay que remar para el mismo lado»

Cuatro oros y una plata en el Odesur 2026, dos Juegos Olímpicos y una práctica de Psicología en el área de Talento y Cultura. Conversamos con ella sobre equipo, resiliencia y lo que un deportista le aporta a una empresa.

Melita Abraham, remera con cuatro oros y una plata en el Odesur 2026, hace su práctica de Psicología en Talento y Cultura de Grupo Simma mientras se prepara para Los Ángeles 2028.

Llegó a la compañía por el convenio de práctica con el Comité Olímpico Chileno. Trabaja de forma presencial los viernes y a distancia el resto de la semana, desde su centro de entrenamiento en Curauma. Bajo la jefatura de Daily Terán, Jefe de Talento y Cultura, desarrolla un benchmark del mercado en los segmentos técnicos y proyectos de inteligencia artificial aplicada al reclutamiento. Forma parte de los cuatrillizos Abraham, los cuatro remeros de alto rendimiento. Grupo Simma es una compañía industrial B2B con cerca de 50 años de trayectoria.

¿Cómo llegaron los cuatro hermanos al remo?

Mi mamá fue deportista de la selección chilena en lanzamiento de disco y de bala, y usó el deporte como herramienta de crianza. Nos llevaba a probar todo lo que podía y siempre al mismo deporte para los cuatro, por un tema logístico. A los 10 años llegamos al remo y nos quedamos. La laguna estaba al lado de nuestra casa, en Concepción, y calzó perfecto.

¿En qué se parece un bote a un equipo de trabajo?

El remo es muy individual y muy colaborativo a la vez. Tienes que estar muy bien tú, pero también poner tu 100% en un bote de dos, de cuatro o de ocho. Por eso universidades tradicionales como Harvard y Oxford lo tienen como deporte estrella.

En un bote cada uno tiene un rol: quien marca el ritmo, quien dice las palabras clave, quien es más técnica, quien es más fuerte.

«Nunca nadie es igual dentro de un bote, todos tienen su fortaleza.»

Esas diferencias hacen que el bote avance. En una oficina es lo mismo: todos fueron contratados para tener capacidades distintas, para poner su 100% individual.

¿Cómo se manejan las personalidades y los egos?

Todos somos distintos, reaccionamos distinto y manejamos distinto las dificultades. En un bote también hay egos: todos queremos ganar, todos queremos ser los mejores. Es parte del ser humano. Lo que importa es qué herramientas tienes para sacar lo mejor de cada persona, con sus fortalezas, dentro de un conjunto. Nosotros decimos que hay que remar para el mismo lado si queremos ganar la medalla. Eso se aplica en todas partes.

¿Cómo se pasa de querer clasificar a competir por una medalla?

Hace ocho años te habría dicho que solo quería clasificar. Hoy la meta es clara: competir por una medalla olímpica en Los Ángeles 2028.

Yo separo sueños, metas y objetivos. Los objetivos son el día a día, la semana, el mes, el año. Cuando los cumples, te acercas al sueño y subes la vara. Mi primer objetivo fue ganar un regional, después entrar a la Selección, después ganar un oro por Chile, después que ese oro fuera en un Mundial. Para no frustrarse, hay que ponerse metas pequeñas a corto plazo y escalar.

¿Cómo se maneja la frustración de quedar fuera de unos Juegos por milésimas?

Primero hay que procesarla y darle valor a lo que sentiste, porque no se invalida todo el esfuerzo aunque no se haya dado. Hay que llorar todo lo que haya que llorar, botar todo lo que haya que botar y cuestionarse todo lo que haya que cuestionarse. Dejas que decante y después, en frío, tomas la decisión y sigues.

Para Tokio quedamos fuera por 0,036 segundos y tuvimos que esperar cuatro años más. Me demoré ocho años en clasificar a unos Juegos.

«Lo único que está garantizado es tu esfuerzo del día a día.»

¿Qué te enseñó el deporte que te sirva en el trabajo?

Disciplina y trabajo en equipo son valores que también se fomentan en el mundo laboral, así que siento que voy a ser la misma persona en otra área, la psicología. Entiendo que los fracasos son parte del proceso y entiendo la resiliencia, porque llevo 20 años remando. Aprendí desde chica que el éxito no llega en un mes, llega en cinco o en ocho años.

También importa disfrutar lo que haces. Aunque sea algo muy pequeño, si lo disfrutas te hace rendir, darle sentido y permanecer.

¿Cómo compatibilizas la práctica con el entrenamiento?

Mi caso no es normal: no puedo cumplir una jornada completa todos los días. He sacado la práctica adelante gracias a una visión abierta, que se adapta al alto rendimiento, que al final es un trabajo más. Cumplo los horarios mientras no entreno y voy tachando horas. Se puede, pero necesitas una empresa que entienda tu visión. Desde el día uno sentí ese apoyo y me motivó a darlo todo en la práctica.

¿En qué consiste tu proyecto de inteligencia artificial?

La inteligencia artificial es el futuro y hoy es una herramienta imprescindible para trabajar. El desafío es cruzarla con la psicología, que es netamente el factor humano, sin transgredir la ética profesional del psicólogo. Estamos investigando cómo usarla para quitar carga administrativa al área de Recursos Humanos, para que pueda ejercer un rol más humano.

¿Qué aporta un deportista de alto rendimiento a una empresa?

Un nivel de productividad que una persona normal no está acostumbrada a tener. Ha vivido bajo presión, sabe tolerar la frustración, gestionar problemas en situaciones críticas y trabajar por objetivos. Y lo aprendió desde los 10 o 15 años, no desde la universidad. Entiende que si comete un error y se frustra, es parte del proceso y sigue.

Ojalá la empresa privada entienda el rol del deportista y siga el ejemplo de Grupo Simma de apoyarlo.

La mirada de Talento y Cultura

Conversamos también con Daily Terán, Jefe de Talento y Cultura de Grupo Simma, para conocer su mirada desde la óptica de la cultura y el talento.

¿Qué te hizo decir que sí a un esquema distinto al de una práctica habitual?

Practico deporte, al igual que Melita. Tengo integrado que, para conseguir tus metas, la clave es la disciplina, el esfuerzo, la persistencia y la dedicación. Al ver la historia de Melita no dudé un segundo de sus capacidades. Decidimos tomar el riesgo y los resultados han sido muy buenos.

¿Qué has visto en Melita en estas semanas de trabajo?

Absolutamente: es rápida, proactiva, creativa, y sus fuerzas y ganas motivan a cualquiera. Está siendo un tremendo aporte.

¿Cómo se convierten los valores deportivos en conductas que se puedan observar y medir en una empresa?

Productividad, enfoque, disciplina y ética.

¿Qué le dirías a un jefe de Personas que duda en recibir a un deportista de alto rendimiento?

Un deportista de alto rendimiento debe tener voluntad. Voluntad de ir más allá, de moverse cuando todo le duele, de ponerse de pie cuando todo parece en contra. Si tienes la oportunidad de apreciar eso en una persona, juntas seguro construirán puentes.

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